Bueno, bajar acá no me queda tan mal. Al fin y al cabo
tengo la bici y si me tomé el tren fue de oportunista nada más. El problema sería
que no te bajes acá y tampoco en la próxima. Que pases por alto la estación de
Villa Urquiza y las que siguen y hasta San Martín no te bajes ¿Cómo carajo
vuelvo de San Martín? Debería tomarme el tren para el otro lado y eso sí que ya
sería un tirón. Pero por otra parte estás en otro vagón y yo con la bici, no
puedo ir ahora y en un acto de suprema valentía comenzar con lo que me propuse
en cuanto te vi. Además no sería lo mismo. Agarrarte de sorpresa cuando salís y
con el speech que ya me pensé, sería
lo ideal. Te imagino ya pensándote en tu casa, comiendo algo porque son las 22:00
y estás todavía en el tren, estás hambrienta seguro. Entonces bajás, te sabés
en la cercanía de tu hogar y no esperás que de repente aparezca un jugado invitándote
a salir. No tengo nada que perder, seguramente no te vea más si no te hablo
ahora. No tengo la más mínima idea de si tenés novio. Si en tu casa hay velas
en la mesa y dos juegos de cubiertos. Si te esperan con un ramo de flores y una
exquisita cena para celebrar tal vez un aniversario o por el simple hecho de
estar con vos. Porque seguro que es algo para festejar. Si yo estuviera en mi
casa esperando que una mujer con tu ángel cruce la puerta, también lo celebraría.
Si a eso lo acompaña un dulce beso en los labios y escucharte un largo rato
mientras me contás todo lo que hiciste en tu día, cerramos todo, le digo a dios
“gracias por todo pero yo no me voy de acá” y salgo en la televisión para
decirle al mundo que dejen de gastar en religiones y creencias que demandan más
sacrificio que placer y les cuento que la felicidad se encuentra en el amor. En
contemplar a una mujer durante horas y morderse los labios para no ceder e
interrumpirla en lo que parece el discurso de un ser divino. Morderse los
labios para no irrumpir intespestivamente con un beso desesperado o con un
simple “sos la mujer más hermosa del mundo”. Es que ahí mismo está la
felicidad, en esos sentimientos tan inexplicables como elementales. Momentos
que cada ser humano puede vivir pero que no son valorados porque aún después de
muchísimas experiencias, no podemos darnos cuenta que el amor es la respuesta,
que el amor es la salida, que el amor es la fuerza.
Miguelete. No es tan terrible. Podría haber sido peor.
- Disculpá, vas a pensar que estoy loco, lo sé. Pero tenía
que hacer esto. Me tendría que haber bajado hace tres estaciones pero sigo acá
solamente para ver hasta dónde llega mi suerte. No pretendo que sientas un amor
a primera vista ni que pienses “la pucha, qué lindo es este pibe”. Sólo te pido
una oportunidad, una salida. Salimos un día y ahí juego todas mis cartas. Si no
te convenzo ahí, no te molesto nunca más, te das media vuelta y perdí, pero te
pido que me dejes verte otra vez.
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