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Debido
a mis problemas de expresividad oral, ésta es la mejor forma que encuentro para
afrontar lo que tengo ganas de hacer. Y es que después de tantos años de
esfuerzos más que este reconocimiento merecen un monumento. Nunca me fue muy
significativa la fecha de navidad, aunque sí depresiva. Depresiva porque otro
año se va como quien no quiere la cosa y se festeja sin saber realmente qué.
Nunca me fue de gran importancia pero sí me sensibiliza y a los veintidós años
de edad quizás sea tiempo de agradecimientos que siempre tuve atragantados.
Desde cuando mamá me compró la alfombra de Kalpakian para que juegue con mis
autitos hasta que papá todavía me acepte en su casa y tengamos relación de
amigos. Porque aunque ustedes no lo crean, hay cosas que nunca se olvidan.
Episodios, momentos de la vida que perduran eternamente, a pesar de que no se
los mencione. Ustedes con treinta y dos y veintinueve años más lo deben saber.
Les debo una infancia plagada de felicidad y todo lo que siempre quise en su
medida justa. Les debo una educación por la que el mundo se sorprende a mi
edad. Porque lo valorable no es que me hayan enseñado las palabras "gracias",
"perdón" y "por favor", lo valorable es que me enseñaron
cuándo usarlas. Cada uno con lo suyo, pero siempre coincidiendo con un corazón
enorme. Y esto es innegable, tengo tres testigos, tres ORGULLOS que pueden dar
fe. Yo no me olvido de la eterna incondicionalidad de mamá y de papá abriéndome
los ojos en tiempos difíciles diciéndome que no soy Superman (se vive como se
juega, vos me entendés). No me olvido de cuando vivíamos con mamá y
compartíamos un vino y más allá de cualquier golpe sabíamos reír todavía. Si
sigo con las enumeraciones los voy a cansar y no es el fin. Pero sepan que NADA
se olvida, todo queda. Son cosas que si no menciono a diario es simplemente por
mis intenciones de hacerme el fuerte.
Y
les tengo que agradecer no sólo por lo ya mencionado, también por hacerme lo
que soy. Por influenciarme directa e indirectamente para que me rodee de gente
invaluable. Por influenciarme para que estudie y trabaje y sepa siempre que si
no la lucho no llego a nada y que si no la lucho, lo que logro no tiene el
mismo sabor. Gracias por darme libertad de pensamiento, por hacerme un
"zurdito". Por contarme cuando apenas tenía uso de razón que papá y
mamá iban a cantar "milicos muy mal paridos..." ¿Vieron que nada se
olvida? Hoy estoy feliz de estar orgulloso de lo que soy y todo se los debo a
ustedes dos. Son un ejemplo, son enormes y son mi papá y mi mamá. Eternamente
gracias. Los amo. Feliz navidad.
